martes, 5 de mayo de 2009

Un respiro al corazón



Irene [véase foto] me enseñó ayer un video en youtube con esta carta de amor, no tengo información de quienes son los protagonistas, solo se que se llama "poema a Lucia" y que moriría por que me lo escribirán a mi.


Pero como no es así TODAVÍA (destaco todavía porque sigo soñando con príncipes azules, largas cabelleras y balcones) me limito a transcribirlo aquí, tomándome la libertad de haberla adaptado a mi propia "historia de amor" (sin pelos largos ni balcones y un medio príncipe azul que sé que nunca lo leerá, pues esto es medio secreto) y eso sí, identificándome totalmente con el autor de este agradable texto.



"Bien, siempre olvido decirte lo que realmente importa, siempre me quedo sin palabras cuando hablo contigo, son tantas las cosas que quiero decir que siempre me asalta esa especie de inseguridad en mis argumentos...olvido decirte cuán importante tú eres para mí.


Yo, una idiota enamoradiza, dejo que desear en todo lo que toco, en todo lo que pretendo plasmar, Nunca acierto en la diana, siempre doy vueltas y más vueltas y cuando paro, tú vuelves a estar a cientos de quilómetros de aquí.


Siempre he creído que lo que se expresa escribiendo no se es capaz de volver a reproducirlo hablando, y esa es mi cruz, ser vulnerable a lo que siento, albergar la duda de si esta vez pasará.


LLevar esta amistad, esta complicidad en silencio, en el letargo de la oscuridad me está haciendo crecer como persona y cuanto menos como amante fugaz de cualquier hombre que se acercara. Estoy aprendiendo de ti, no sé el qué ni el cómo, pero siento la necesidad de desafiar al mundo tras hablar contigo, siento la prepotencia de mirar por encima del hombro al planeta tras colgar la conversación de rigor en la cual alimentas algo más que este vacío que a veces me abduce...alimentas mi corazón.


Probablemente una de las mejoras cosas ocurridas hasta el momento haya sido dar contigo, y mejor aún, saber a ciencia cierta que es real. Pasa el tiempo y esto funciona. Seguimos al pie del cañón con esas ganas dementes a la par que tranquilas de de conocernos más y más, de saber mucho más que cualquiera el uno del otro. Te echo de menos.


Todo siempre es mucho más sencillo y como tal mucho más duro que la misma realidad, y como tal, valga la redundancia, mucho más cercano.


Quisiera pregonar lo mucho que me gustas a voces sordas, como una quinceañera que jura amor eterno a un amor de verano. Quisiera gritar este vacío de no tocarte, quisiera llorar las noches que no estás aquí y que pagaría por que lo hicieras, pero me quedo con el consuelo de saber que cobraré todos los intereses. Mientras tanto, pago aduana al cruzar un mensaje a tu móvil, pago el impuesto revolucionario por haberte conocido, pero me siento especial por sentir bajo mi piel lo que me transmites y eso me hace ser algo más que un personaje anónimo destacado entre tanto sentimiento por atar.


Son tantas las cosas que te quiero preguntar, tantas vivencias que quiero compartir, son tantas ganas de seguir tu rastro que no me veo capaz de empezar yo sola. Es inevitable, juegas un papel clave en esta partida de ajedrez que no es más que mi vida."

Te echo de menos

(La chica del metro)


"¡Is nice to have you back again, darling!"


No sé por qué coj*nes cuando estoy mucho tiempo sin escribir en estos lares comienzo a tener una presión y un sentimiento de culpabilidad por no hacerlo, como si tuviera que rendirle cuentas a alguien. En realidad, creo que las cuentas me las debo a mí misma y ya que no escribo en el periódico tendré que practicar mi increible don para la escritura en estos blogs, cual moderna que trata de abrirse un hueco en el mundo cibernético. En realidad, estaba frivolizando, me gusta escribir aquí, solo que el don de la constancia no habita en mi y no siempre estoy inspirada, por lo que abandono esto durante meses para volverlo a retomar después. No sé, reflexiones a media tarde supongo.


Atentamente:


La Chica del metro